¿Uno de los documentos puede ser más útil que el otro? ¿Y si es así, útil para quién, practicantes de riesgos, reguladores, auditores o consultores? ¿O ambos documentos no han tenido en cuenta el crecimiento real en la madurez de la gestión de riesgos y serán vistos con decepción por los profesionales de riesgos? ¿Deberías, como profesional de riesgos, siquiera molestarte en leer ambos documentos? ¿Y qué deberías decirle a un auditor externo la próxima vez que recomiende adoptar uno de los documentos?
Intentaré responder todas estas preguntas en el próximo seminario web gratuito
