Esta guía cubre la evolución y aplicación del concepto de riesgo inherente, que originalmente tiene sus raíces en las prácticas de seguros. En el pasado, los suscriptores utilizaban la Pérdida Máxima Posible (PMP) para evaluar pérdidas catastróficas potenciales, centrándose en los escenarios de peor caso. Sin embargo, este enfoque era muy teórico y a menudo poco realista. Con el tiempo, las aseguradoras pasaron a utilizar la Pérdida Máxima Estimada (EML), que emplea modelos probabilísticos y datos históricos para evaluaciones de riesgo más precisas. Este cambio resalta las limitaciones del concepto de riesgo inherente.
En la gestión moderna de riesgos, es crucial distinguir entre riesgo inherente, riesgo actual y riesgo residual. Mientras que el riesgo inherente representa el riesgo hipotético sin controles, el riesgo actual refleja el riesgo con los controles existentes, y el riesgo residual proyecta el riesgo futuro después de implementar nuevas medidas de mitigación. Los auditores internos a menudo comparan el riesgo inherente con el riesgo actual, mientras que los gestores de riesgos se centran en el riesgo actual frente al riesgo residual para optimizar los esfuerzos de mitigación.
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